Crecimiento lento
El frío y el viento del sur hacen que la lenga crezca despacio. El resultado es un anillado cerrado y parejo, ideal para tapas armónicas.

Nothofagus pumilio
La madera del bosque más austral del mundo, y la razón por la que nuestros instrumentos suenan como suenan.
El árbol
La lenga domina el bosque austral de Tierra del Fuego. Crece empujada por el viento, se tiñe de rojo en otoño y resiste inviernos largos.
Cuando empezamos, en 2020, la pregunta era simple: ¿se puede construir una guitarra clásica de concierto con materia prima local? La respuesta llegó tocando.
Hoy la lenga es el corazón de toda la colección: tapas, fondos, aros, mástiles y cuerpos sólidos. El nogal y la caoba acompañan en diapasones, puentes y cenefas, aportando resistencia y calidez.

El frío y el viento del sur hacen que la lenga crezca despacio. El resultado es un anillado cerrado y parejo, ideal para tapas armónicas.
Su relación entre peso y rigidez permite cajas livianas que responden rápido, sin perder proyección ni deformarse con el tiempo.
El tono claro y dorado de la lenga define la estética de cada instrumento: acabado brillante o satinado, siempre mostrando la madera.
Construir con materia prima fueguina acorta distancias y vincula cada instrumento con el territorio donde nace.
De la tabla al instrumento
Antes de convertirse en tapa, la madera pasa por un proceso de secado y selección. Ninguna suena exactamente igual a la anterior: por eso no hacemos series, hacemos instrumentos.